Noticias de Italia IX

Captura de pantalla 2018-07-14 a las 1.59.42 p.m.Hace más de veinte años, vi la película Sostiene Pereira, basada en la obra de Antonio Tabucchi. Me emocionó la historia simple de un viejo redactor de la página cultural de un diario de la tarde de Lisboa a mediados del 1900. El actor, era Marcelo Mastroianni, alguien que ya había disfrutado en algunos memorables papeles.  Sostiene Pereira fue la primer película que me hizo percibir que detrás del cine estaba la literatura. Percibí un libro que deseaba leer.  Años más tarde estaba abrazado a una chica en un tren cuando le confesé que me gustaría leer Sostiene Pereira, pero en italiano. Cómo todas las cosas están hechas también de magia, ambos nos reímos cuando vimos que el muchacho que estaba sentado enfrente leía Sostiene Pereira. En italiano. El año pasado llegué a Italia con un único objetivo, comprar Sostiene Pereira. Lo encontré en una librería de usados en Nápoles y pagué algo así como 3 euros.  En ese entonces traté de leerlo pero no lograba pasar el primer párrafo. Hoy un año después, lo he terminado. Al cerrar la tapa y dejarlo en la mesa todavía lloraba sin consuelo, por la alegría que me había dado la grandeza de ese hombre ínfimo que es el personaje protagonista de la historia. Sostiene Pereira forma parte de los libros que me hubiera gustado escribir. Estos libros no pasan de seis. Si lo recuerdo la congoja toma mi pecho y mis ojos se inundan, no sé porqué o tal vez lo intuyó, creo que como Pereira también soy un ser ínfimo al que las circunstancias pueden llevar a hacer algo inusitado. Pereira forma parte de los otros yo a los que siempre retrato, y en este caso Tabucchi lo describe sin complacencia y es quizás por eso, por no analizarlo, por no justificarlo y solo por dejarlo ver tal cual es que siento que me enseña algo que no puedo aprender y que quisiera.