Yo no he padecido el exilio. Viajo por placer. Vivo viajando. Los cuentos aquí juntados han sido escritos en muy distintos lugares, desde un patio de Trelew en Patagonia, hasta un cuarto en el pueblito boliviano de Yotala, desde una cama en Lima hasta un hotel en Santa Cruz de la Sierra. Solo uno fue escrito en la que era mi casa, en Banfield. Son historias.

Pertenezco a unos seres que crecieron con historias; historias contadas al borde de una cama o en un patio de campo, dentro de un coche Siam gris o entre mates lavados, en una caminata circular o con un libro. Cuento como escuché, no como me contaron. Historias de verdad y de mentira, cuentos, nada más…

 

 

Quiero apoyar este proyecto