{"id":12398,"date":"2023-10-06T09:26:19","date_gmt":"2023-10-06T12:26:19","guid":{"rendered":"https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/?p=12398"},"modified":"2024-01-14T15:58:39","modified_gmt":"2024-01-14T18:58:39","slug":"infancias-bolivianas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/infancias-bolivianas\/","title":{"rendered":"Infancias Bolivianas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\" eplus-wrapper\"><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns eplus-wrapper is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column eplus-wrapper is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\" eplus-wrapper\">Bajo del avi\u00f3n que me ha tra\u00eddo de Sucre a Cochabamba. Nos dividimos porque tenemos que llegar en 20 minutos al taller que voy a dar en el espacio de Elwaki .Hace calor. Hace tiempo que no llueve. Cochabamba es el mundo.&nbsp; Nos bajamos del taxi y ya me pongo en modo epicureano. Voy a disfrutar el encuentro. No conocer a nadie y ver que diez personas se han decidido a escribir todo el d\u00eda me entusiasma. Entramos al sal\u00f3n y me avisan que debo bienvenirme al futuro, alguien tomar\u00e1 el taller desde Costa Rica. El tel\u00e9fono se conecta y comienzo. He dado el taller \u201cContando la propia historia\u201d ya otras veces, pero es la primera vez que lo har\u00e9 presencial. Vamos a escribir durante todo el d\u00eda. Desde la 9 y media de la ma\u00f1ana hasta las 8 y media de la noche. Solo cuando el calor cochabambino amaine un poco voy a conocer 22 historias que desconoc\u00eda. El taller que cre\u00e9 hace un par de a\u00f1os, apunta a que cada uno identifique en su recuerdo historias para compartir, historias de las que conoce detalles. Historias donde la emoci\u00f3n fue intensa, historias que aun hoy no se descrifran y que por medio de la escritura cada uno sondear\u00e1. Hay un muchacho que hace Parkour y que nunca escribi\u00f3 en su vida. Se inscribi\u00f3 asumiendo que se iba a aburrir. Me dice al final que escribir ha sido escaler un edificio. Hay una mujer que decidi\u00f3 no ir a su trabajo y venir a mi taller.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column eplus-wrapper is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\" eplus-wrapper\">Durante la jornada apagar\u00e1 el celular dos veces la primera con temor y la segunda convencida que no ten\u00eda que estar en otro lugar. A medida que el taller avance voy a comprobar lo que siempre sospecho: la profundidad hacia la que r\u00e1pidamente ascienden los bolivianos. Hay escritos potentes, hondos, ricos. Usan la palabra de un modo que me gustar\u00eda y no s\u00e9. Se escribe bien en Bolivia. Durante la presentaci\u00f3n del grupo hubo una confusi\u00f3n. Pens\u00e9 que hab\u00eda una familia tomando el taller. Pero todos vinieron solos. Las 10 personas. Una muchacha se presenta. Cu\u00e1ntos a\u00f1os ten\u00e9s, le digo. Dieciseis. Una joven de dieciseis a\u00f1os ha decidido pasar el s\u00e1bado escribiendo. Este est\u00e1 empezando a ser un hermoso d\u00eda. Todo va a aumentar dentro de un segundo. Porque la persona que se presenta a continuaci\u00f3n, dice que ha escrito libros. Tiene unos lentes muy grandes y una actitud serena. Se llama Sol. No he publicado ninguno, pero escrib\u00ed 3. Su comentario me hace olvidar su nombre.\u00bfcu\u00e1ntos a\u00f1os ten\u00e9s? Entonces sucede mi risa. Mi alegre risa. Mi feliz risa. Tengo 12 a\u00f1os, dice la ni\u00f1a de los anteojos grandes. No se inmuta. Est\u00e1 delante m\u00edo escuchando que habl\u00f3 de Epicuro y de vez en cuando anota algo en su cuaderno con una letra chiquita, casi de su edad. La prolijidad extrema le hace aprovechar la hoja. Cuando Sol termine el primer escrito y lo lea voy a pensar mucho. Ella lee:<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote eplus-wrapper is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\" has-text-align-center eplus-wrapper\"><em>Supongo que todos pudimos sentir muy claramente el momento exacto en el que el cielo comenz\u00f3 a liberar a aquellas gotas de agua que r\u00e1pidamente comenzaron a empaparnos. A\u00fan as\u00ed nadie quiso moverse. Menos yo, pues siempre me ha gustado el agua. Pero lo que no me gusta es tener que esforzarme para poder divisar todo lo que sucede a mi alrededor, por culpa del sobre-cristal que las gotitas provocaban&nbsp;sobre mis lentes.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns eplus-wrapper is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column eplus-wrapper is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\" eplus-wrapper\">La frase, \u00abel sobre-cristal que las gotitas provocaban sobre mis lentes\u00bb, me emociona. Es evidente que la capacidad de escribir de Sol no necesita mi opini\u00f3n, pero estoy tentado a decir lo obvio. Estoy delante de una escritora de 12 a\u00f1os. Puede o no elegir serlo en el futuro. Diez horas despu\u00e9s, Sol sonr\u00ede. Esto ha sido muy bueno, comenta. Esto es lo que quiero hacer,&nbsp; yo me aburro mucho en la escuela. Todos, incluidos los profesores, miran su celular, yo escribo. Once horas despu\u00e9s, los padres de Sol vienen a buscarla. Desde que es muy ni\u00f1a escribe. Nos sacamos una foto que me gustar\u00eda tener. Termina el taller y tengo ganas de gritarlo que he vivido. Ha venido a mi taller una ni\u00f1a de 12 y una joven de 16. Esto no pasa nunca. Solo en Bolivia. La \u00faltima presentaci\u00f3n en Bolivia sucedi\u00f3 en Santa Cruz de la Sierra, al finalizar despu\u00e9s de muchos reencuentros una ni\u00f1a se acerca.&nbsp; Me saluda muy formalmente mientras su madre t\u00edmidamente la acompa\u00f1a. La ni\u00f1a me explica su emoci\u00f3n. A mi me gusta la poes\u00eda, por eso me gust\u00f3 el espect\u00e1culo. Yo memorizo poemas y los recito.&nbsp; Estoy tentado a pedirle que me recite uno pero no quiero incomodarla. Entonces la madre agrega, Ella recito poemas en la plaza, para perder la verg\u00fcenza. Miro a su madre. Es una mujer peque\u00f1a. Lo que es una mentira de la apariencia porque la mujer va a decir: Nosotros venimos de un pueblo que queda a dos horas de aqu\u00ed. Cuando nos enteramos de esta posibilidad tomamos un bus y aqu\u00ed estamos.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column eplus-wrapper is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\" eplus-wrapper\">Ella tiene que estar cerca del arte. Verlo la entusiasma. Este domingo va a recitar poemas en la plaza. \u00bfDe d\u00f3nde sos? Venimos de Cotoca.  Miro a los ojos a la ni\u00f1a que el domingo se enfrentar\u00e1 al aire de su pueblo para decir poes\u00eda. \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tienes? 12. De nuevo 12. Una mujer me interrumpe. Es quien en el a\u00f1o 96 organiz\u00f3 un taller que  d\u00ed en La Paz. Ese taller se llam\u00f3 \u00abLos Tot\u00f3\u00bb y vinieron casi treinta j\u00f3venes y un ni\u00f1o. Un ni\u00f1o, que tal vez ten\u00eda 10 u 11 a\u00f1os. Cuando le expliqu\u00e9 a su madre que el \u00fanico inconveniente era que el ni\u00f1o era muy bajito, le fabric\u00f3 unos zapatos altos para que a la hora de manipular estuviera a la altura de todos. Raul fue Raulito durante 15 d\u00edas. Solo volv\u00ed a saber de \u00e9l durante la pandemia. Hoy Raul Lea\u00f1o Martinet vive en Europa y escribe unas cr\u00f3nicas imperdibles. Nos hemos acercado nuevamente e incluso me ha permitido que lo acompa\u00f1e en el proceso de finalizaci\u00f3n de escritura de un libro. Estar delante de un hombre que fue un ni\u00f1o y que me recuerda y me respeta es una de las cosas que m\u00e1s valoro en mi vida.&nbsp; Ahora estoy saliendo de Bolivia. Dos ni\u00f1as de 12 a\u00f1os se quedar\u00e1n en esta tierra yo no puedo evitar pensarlas. Ahora soy mucho m\u00e1s sensible al cambio el tiempo produce. Ya soy consciente las maravillas que voy a perderme. Escribo y el fenomeno del sobre cristall que escribi\u00f3 Sol me ha sucedido. Se me han aguado los ojos imaginando que  es muy probable que este fin de semana mi sue\u00f1o me lleve a Cotoca para ver una ni\u00f1a que recita poemas en su plaza.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\" wp-block-image aligncenter size-full eplus-wrapper\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"946\" height=\"650\" src=\"https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12406 no-lazyload\" srcset=\"https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/02.jpg 946w, https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/02-600x412.jpg 600w, https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/02-768x528.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 946px) 100vw, 946px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\" has-text-align-center eplus-wrapper\">La plaza de Cotoca<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bajo del avi\u00f3n que me ha tra\u00eddo de Sucre a Cochabamba. 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