{"id":13771,"date":"2026-10-15T14:53:40","date_gmt":"2026-10-15T17:53:40","guid":{"rendered":"https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/?p=13771"},"modified":"2026-10-19T15:39:32","modified_gmt":"2026-10-19T18:39:32","slug":"testigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/testigo\/","title":{"rendered":"El Testigo"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">A Gonzalo<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/sergiomercurio.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/IMG_3332.heic\" alt=\"\" class=\"wp-image-13775 no-lazyload\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\"><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p>Vi la campana y toqu\u00e9. No ten\u00eda idea. Son\u00f3 a lo que era. Campana.Hab\u00eda llegado por el camino de eucaliptos que cuidaban la senda perfum\u00e1ndola. El r\u00edo que atraves\u00e9 era m\u00ednimo, pero ancho; hab\u00eda que practicar los saltos y el equilibrio. Un a\u00f1o despu\u00e9s, una noche, me iba a arrastrar porque la confianza no se aprende en los r\u00edos.El sino hizo eco y vos me abriste la puerta. Ten\u00edas un buzo y una melena gigante. Eras joven. Yo tambi\u00e9n. Fuimos subiendo la escalinata que daba a la galer\u00eda. Esta ser\u00eda la entrada a uno de los lugares m\u00e1s especiales en los que entr\u00e9 en mi vida. El director no est\u00e1, dijiste. Yo les muestro.Al teatro se iba subiendo; los cuartos eran blancos, el cielo limpio de enero. Este es nuestro espacio, ac\u00e1 ensayamos, esta es la biblioteca, esta es la huerta. Yo miraba ese lugar absorto y, de pronto, me vino a la cabeza el libro que ella me hab\u00eda regalado hac\u00eda unos meses: <em>M\u00e1s all\u00e1 de las islas flotantes<\/em>.No s\u00e9 si pregunt\u00e9 algo, y vos complementaste que el director hab\u00eda sido parte del Odin. Abr\u00ed los ojos como quien descubre un tesoro. Fue en ese momento que tuvo sentido la predicci\u00f3n que una vez alguien me hab\u00eda hecho: \u00abEn los lugares inh\u00f3spitos es mucho m\u00e1s probable encontrarse con todos que en las grandes ciudades\u00bb.Despu\u00e9s jugu\u00e9. Ten\u00eda una bolsa marinera donde cargaba un mu\u00f1eco. Nos reunimos en la cocina y repet\u00ed lo que hab\u00eda empezado a hacer unos a\u00f1os atr\u00e1s.Esa tarde empez\u00f3 algo que llega hasta el teclado donde escribo, tratando de que algo me dicte.Por la puerta apareci\u00f3 una muchacha italiana, despu\u00e9s una belga y despu\u00e9s un espa\u00f1ol. M\u00e1s tarde apareci\u00f3 un italiano gordo y barbudo que mir\u00f3 malhumorado hasta que la sonrisa se le instal\u00f3 para siempre. Teresa re\u00eda fuerte.Un tiempo despu\u00e9s lleg\u00f3 el director. \u00c9l es C\u00e9sar, dijo alguien. El no tuvo tiempo de reaccionar porque Bobi fue a saludarlo diciendo: \u00abAve C\u00e9sar\u00bb. No tengo idea de d\u00f3nde Bobi sac\u00f3 eso, pero sospecho que me rob\u00f3 mi recuerdo de haber le\u00eddo tanto Ast\u00e9rix.Ese primer tiempo fue otra infancia. En el correr de los d\u00edas, los que se hab\u00edan ido de vacaciones estaban volviendo, preparando el taller que iban a dar. El d\u00eda que volvi\u00f3 Filippo hubo pizza; el d\u00eda que volvi\u00f3 Lucas hubo serenidad.Las noches previas al comienzo del taller se completaban con una sobremesa de trimate y el pedido de todos de que busque a Bobi. Y lo busqu\u00e9. Todos los d\u00edas. Despu\u00e9s pas\u00f3 de todo. Y mucho m\u00e1s.El d\u00eda que termin\u00f3 el taller y que hicimos <em>El Quijote<\/em>, en un momento nos quedamos solos, frente a frente, y me dijiste algo. Por eso, un a\u00f1o despu\u00e9s est\u00e1bamos juntos en la sala de ensayo, preparando algo que ir\u00edamos a hacer en Tarabuco.Lo que ten\u00edamos preparado no lo pudimos hacer porque no med\u00ed la fuerza y el impulso de la mortal. Te hizo trastabillar y te quebraste la mu\u00f1eca.Igual entramos a Tarabuco: vos con los zancos y un yeso; yo con el Quijote. Quer\u00eda tener una foto igual a las que hab\u00eda visto en el libro del Odin, y la hice. Est\u00e1 en alg\u00fan lugar. No me dice nada, es solo una foto.Un d\u00eda amanec\u00ed y ya era el titiritero de Banfield. En la impresora de C\u00e9sar, en su cuarto, hice el programa de mi espect\u00e1culo y \u00e9l coloc\u00f3 en la parte superior: \u00abEl Teatro de los Andes presenta\u2026\u00bb.\u00bfC\u00f3mo no me iba a costar irme de all\u00ed? Por eso volv\u00ed siempre. A veces sin avisar, otras, invitado.Igual que todas las cosas, el tiempo, ese misterio, fue inescrupuloso y permiti\u00f3 que todos se equivoquen, incluso con gloria; hizo que algunos se mueran, que se enojen, que se olviden y que vuelvan.Hace un rato me llamaste. No necesit\u00e9 decirte nada sobre la calvicie. Los dos perdimos el pelo con los a\u00f1os.Solo me dijiste que <\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p>iban a cumplir 35 a\u00f1os, que volv\u00eda Lucas, que volv\u00eda C\u00e9sar y que quer\u00edas que yo vuelva. Te observ\u00e9 y me di cuenta de que la campana que yo hab\u00eda hecho sonar 32 a\u00f1os atr\u00e1s todav\u00eda replicabaTe dije entonces que quer\u00eda llevar mi \u00faltimo trabajo y que, por lo tanto, mi inter\u00e9s era llevar a mi mujer y mis dos hijas.Hace un segundo (el tiempo es un misterio), llegamos a Sucre y trabajamos con la familia que constru\u00ed frente a la familia que encontr\u00e9: ustedes.Nada valedero se puede decir sobre lo que nos ha emocionado. Todo es in\u00fatil, burdo, bobo.Durante mucho tiempo me he empecinado en decir que soy el ladr\u00f3n del Teatro de los Andes. Como siempre, he confesado mis males y a nadie se le ha ocurrido meterme preso. Hoy voy a agregar algo: en el tiempo en que todo se empecin\u00f3, hice lo que sent\u00eda y me mantuve cercano a todos. No creo que haya sido sabidur\u00eda, sino m\u00e1s bien culpa, un agradecimiento culposo. Hoy quiz\u00e1s pueda intentar una explicaci\u00f3n.As\u00ed como los abuelos son los ojos que una infancia debe conocer para sentirse observada y, por lo tanto, viva, el Teatro de los Andes fue eso para m\u00ed. Fueron los ojos que me descubrieron como artista.Esas noches despu\u00e9s de la cena, en que fui a mi cuarto a buscar a Bobi, a la bruja Caca o a Virginia, y volv\u00ed hacia la galer\u00eda para jugar y re\u00edr, son la verdadera y poderosa ra\u00edz de mi actitud creadora.<br>Son los ojos brillosos de Teresa, de C\u00e9sar, de Lucas, de Filippo, de Paolo y, por supuesto, los tuyos, hermano Gonzalo. La noche que termin\u00e9 la segunda presentaci\u00f3n de <em>Siempre Guardavidas<\/em> en Sucre, viajamos a Yotala con las chicas. Atravesamos el r\u00edo, pero esta vez por un puente, y recorrimos el camino con los pocos eucaliptos que quedaban. Ya no estaba la campana. Esa noche dormimos las cuatro.Me es imposible usar el masculino cuando en mi familia, salvo yo, todas son mujeres. Mi idea fue que mis hijas sepan que un d\u00eda las llev\u00e9 a conocer el lugar donde empez\u00f3 una de mis infancias.Al otro d\u00eda volvimos a Sucre porque iba a suceder <em>El viejo pr\u00edncipe<\/em>. Ya la hab\u00eda visto en Buenos Aires con otro elenco, pero ahora era otra cosa porque estaban juntos de nuevo y con Alice.La oscuridad me trajo una luz. Ya no soy el ladr\u00f3n del Teatro de los Andes. Estoy en el museo Tanga Tanga viendo un reencuentro.Viene a mi mente la galer\u00eda del 94 y entiendo: soy un testigo privilegiado. Soy \u00abEl testigo\u00bb. De hecho, tal vez siempre lo he sido.Estoy viendo el reencuentro de ellos despu\u00e9s de 20 a\u00f1os y lo voy a escribir porque esto es muy relevante. Son lo que fueron, juegan de memoria y brillan por igual.\u00a1Qu\u00e9 maravilla estar aqu\u00ed en este momento! \u00bfCu\u00e1ntas cosas que nos emocionen podemos ver despu\u00e9s de 30 a\u00f1os? La respuesta es obvia: la familia. Solo la familia.Aquellos con quienes no hemos tenido respeto. Aquellos con quienes nos hemos peleado para siempre. Aquellos que conocemos tanto que sabemos incluso la forma que tienen de herirnos. Pero tambi\u00e9n aquellos con quienes so\u00f1amos un mundo m\u00e1s bello. Siempre ser\u00e1 emocionante ver una familia. Esa expectativa. Ese sue\u00f1o. Esa confusi\u00f3n. Esa comunidad. Ese respiro.Lo hago: respiro y respiro y no s\u00e9 c\u00f3mo seguir esto.No tengo m\u00e1s nada para decir o escribir. Solo tengo el deseo del testigo. Que alguien me pregunte y que yo pueda contar algo.De todas maneras, el testigo de la belleza siente envidia, siente insomnio y, en lo \u00edntimo, en su inmenso silencio, espera replicar lo que ha visto. Espero que la familia que yo mismo he hecho tenga un d\u00eda este reencuentro. Donde todos brillen parejo cuando se junten y hagan emocionar a un resto. Ese d\u00eda, hermano Gonzalo, espero no olvidarme de invitarte. Te lo juro por la campana.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Gonzalo Vi la campana y toqu\u00e9. No ten\u00eda idea. Son\u00f3 a lo que era. Campana.Hab\u00eda llegado por el camino de eucaliptos que cuidaban la senda perfum\u00e1ndola. El r\u00edo que atraves\u00e9 era m\u00ednimo, pero ancho; hab\u00eda que practicar los saltos y el equilibrio. 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