Estuve a punto de perderme Kung Fu Panda. Si no hubiera sido padre, y si no hubiera tenido un amigo me la perdía. No lo hagan.

Estuve a punto de perderme Kung Fu Panda. Si no hubiera sido padre, y si no hubiera tenido un amigo me la perdía. No lo hagan.
Los niños de los años setenta que nos enfrentábamos a los kioskos argentinos debíamos resolver un dilema: Tita o Rodhesia. La tita era una galletita
El último rollo de fotografía que revelé fue para mi vieja. Tenía una camarita pocket negra. Momentos que entendía debía registrar de algún modo, pero
Calladito me mira a los ojos, vamos a gastar todo en una ficha. Son 100 dólares. Hace 5 minutos entramos al casino. Tenemos la edad