Estuve a punto de perderme Kung Fu Panda. Si no hubiera sido padre, y si no hubiera tenido un amigo me la perdía. No lo hagan.


Estuve a punto de perderme Kung Fu Panda. Si no hubiera sido padre, y si no hubiera tenido un amigo me la perdía. No lo hagan.


Cuando las lomas no eran de ningún Juan Zamora, el aire se llamaba de otro modo, la laguna espejaba el paisaje y el hombre de
Los niños de los años setenta que nos enfrentábamos a los kioskos argentinos debíamos resolver un dilema: Tita o Rodhesia. La tita era una galletita