Avisar

Picture of por Sergio Mercurio

por Sergio Mercurio

Cuando ayer sonó en mi cabeza lo que mis ojos leían, se hizo verdad el ejercicio de imaginar que habías muerto. Edith me lo escribió suave, Sesé, Efigenia se foi. En mí no hubo ni una pizca de pena. Simplemente comenzó una tarea, casi un deber ínfimo: avisar.  Comencé con Pablo, porque habíamos estado juntos en la mañana, por consecuencia tuve que avisar a Juan Pablo  y después cierto escalón de la memoria arrinconó amistades que cierta vez toqué para que también de distintas maneras me ayudaran a construir la película que avise tu existencia. Una vez avisados todos comencé a pensarte: 95 años es un tiempo largo. Un siglo. Desde que terminé tu película viviste aun 20 años y sé sin falsa modestia que cuando mi aviso fue concretado tu existencia llegó a otros oídos y comenzó un reconocimiento mayor. Justo. Recuerdo el día que me mostraste tu foto con Lula, la medalla con que te reconocieron. En el libro que me pasaste para que vea, abría los reconocimientos nada más y nada menos que Mercedes Sosa. Llegué a tu página, la reseña que el gobierno había elegido hacer para nombrarte merecedora de la medalla al mérito cultural me sorprendió. En mi imaginario todo lo que habías hecho era obvio y  había trascendido la feirinha de los domingos, tus amigos y tu ciudad y por consecuencia un funcionario sensible te había visto de cerca y te había elegido. Avisó. Las razones por las que merecías ese galardón eran infinitas. Todo aquel que se te haya acercado a corazón tibio inevitablemente era tocado, era elegido y por consecuencia transformado. A veces vuelvo al momento en el que decidí que serías la única persona de la que hablaría en el libro de mis 12 años viajando por América Latina. Fue una buena decisión. Concuerdo. Fue una buena decisión también hacer la película de tu vida y el modo en que la hice, también. Hubo momentos que tuve que enfrentar cosas impensables. Acusaciones sórdidas.  Los odiadores a pleno. También cometí errores por desconocimiento de la mecánica del cine. Si hubiera sido mas pragmático la película hu

biera tenido aun más recorrido del que tuvo. Pero bueno, volviendo al libro, me lo pasás, estamos los dos solos en tu recién inaugurada sala, Amanda corre por el patio, y yo leo la razón por la que el gobierno te da la orden al mérito cultural y comienza así: Retratada por el cineasta argentino Sergio Mercurio en O FILME DA RAINHA… Después hay una reseña de tu vida basada en la película. La que yo elegí hacer. La reseña de tu vida que registré y edité y que vos al verla aprobaste diciendo 3 palabras: Essa sou Eu. 

La palabra avisar tiene un origen que es interesante leer. Tiene que ver con el latin, tiene que ver con el indoeuropeo, es una junción de dos conceptos mirar, advertir, ver y señalar una dirección. En mi caso fue así: yo me fui hacia todos los lados de América que pude y un día te encontré. Cuando te vi, y fui tocado, construí modos para que te vean. Avisé escribiendo. pero más avisé filmando. Después pasó lo que pasó y ya es una historia compartida. He imaginado que al transformarte en otro algo, tu pasaje a esa forma tuvo tiempo para acariciarme la cabeza y finalmente deshacerte para hacer otra forma del aire. Es decir: creo que al irte me avisaste. Aunque en estos tiempos renuevan la dificultad de transitarlos, me urge avisar algo. Efigenia se fue.  Ha dejado de ser un ser humano. Su esencia irá a otras cosas y esas otras cosas mejorarán. Inevitablemente. De todas las cosas que acompañarte me enseñaron siempre guardo dos con mucha alegría:  Solo lo pequeño puede ser grande y Lo frágil puede convivir con lo fuerte.  Ahora no tengo más que un bello recuerdo y un tímido aviso. No sé si ya está entre nosotros alguien como vos. No sé si ya ha nacido o si se está gestando. Si alguien lo ve, si lo encuentra espero asuma que le tocó, al igual que a mi  me tocó una vez, una misión y espero que la cumpla, solo quiero decirle que sospecho que hacerlo le marcará la vida para siempre y que se le transformara en una riqueza invisible que guardará para siempre y dónde podrá volver cuando la pobreza lo acose, lo cerque y lo deje en ascuas.  Está dado mi aviso.

fotografia Pablo Gonzalez

2 respuestas

  1. Gracias Sergio por Avisar, e mostrar a quem queira conhecer esse ser iluminado. Eu a conheci através de você e de certa forma depois passei a ver a vida e a arte de outras maneiras.

Responder a Gui Freitas Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Se agradece compartir

Escritura
Sergio Mercurio

Charly

Atravesó la puerta del salón con unos anteojos ni muy tradicionales ni muy novedosos. La nariz aguileña y los ojos azules. Encorvado, fruto de haber

Seguir leyendo »