Escritor, cineasta, actor, director, formador

La Maravillosa Obra de Nadie

por Sergio Mercurio

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Crítica sobre el Film » Obras sin autor » de Florian Henckel Von Donnersmarck

La historia nuestra sucede siempre. Siempre sucederá. Volverá a suceder. No importa dónde estés, incluso en el infierno sucederá

Florian Henckel Von Donnersmarck

Quiero imaginar que el personaje de la historia de Florian se llama Kurt en honor a Voneguth. Si es así, debo afirmar “si esto no es hermoso yo ya no sé lo que es hermoso”. Me refiero a la nueva película del director germano. La historia sucede en todas las Alemanias posibles. La de Hitler, la socialista, la federal, la posmoderna y la de todos los tiempos. Es muy importante que atraviese momentos, tan pero tan diferentes, porque esta es la garantía que nos permitirá advertir lo que el autor quiere decirnos. La historia nuestra sucede siempre. Siempre sucederá. Volverá a suceder. No importa dónde estés, incluso en el infierno sucederá. Como existen dentro de la película al menos 3 historias importantísimas y que nos hacen prestar atención a todos los fatos es que, es posible que al terminarla no entendamos de qué se trataba. Es posible que sientas lo que yo sentí. ¿Por qué aparecen los títulos? La película alemana “Obra sin autor” traducida al castellano como “No dejes de mirarme” trata de algo que no pude explicar hasta que encontré alguien que curiosamente duerme en mi cama hace más de 20 años. Ella me lo explicó. Me explicó algo que mientras yo veía la película, sin entender, me hizo acordarme justamente de ella. ¿Qué es eso? ¿O qué será, qué será? Tener que recurrir a otro para estar mejor,   comprender, sentirse ayudado y sentirse más completo es algo que no hacen los obras sociales. Ninguna. El orden social está estructurado con una promesa. Llegar lo más arriba posible. Allí seremos felices porque  allí nadie podrá cagarnos. E incluso podremos disfrutar en ver como los otros se joden. Eso es lo que inculca el profesor de la película. El que aparece primero. No hay que ser uno de los mejores, hay que ser el mejor. Quién dijo eso no es el profesor de arte, es el profesor de ginecología. El infernal suegro de Kurt. El que oculta lo que ha hecho y va manteniéndose por su capacidad de hacer lo correcto solo una vez. El film, desarma paradigmas como «la verdad triunfa» o «finalmente hay alguna esperanza». Trata de algo más profundo que no me animo a nombrar. ¿Por qué se llama Obra sin autor? ¿Existe alguna obra sin autor? ¿Es la provocación del guionista para que nos preguntemos cosas de nuestra vida? Creo que puede ser todo eso.  La película alemana, me ha llegado cuando disfruto no saber y a tientas continúo. Mi padre me obligó a verla. Algo me dice que lo hizo para que se la explique. Voy a hacerlo. La historia se trata de un profesor de sombrero. El segundo, el que aparece más allá de la mitad de la película. Éste es un profesor de arte, que no muestra la coronilla. Éste es quien acepta el ingreso de nuevos  alumnos y Kurt, que  se ha escapado de la RDA, donde era un excelente pintor del realismo socialista, acaba de llegar a la cuna del arte posmoderno en una universidad de la Alemania capitalista. Está buscándose como artista.  Un alumno, que luego será su amigo, va a hacerle la visita guiada. Vemos cosas que, sin duda, debían de haber sido innovadoras en los sesenta y con eso me refiero a una tipa que corta un lienzo que debería pintar, a dos tipos que pintan, pintándose a ellos mismos. Es aquí donde vamos a conocer al profesor del sombrero en acción creativa. ¿Y qué hace? Apenas lo presentan vemos que el tipo está apilando grasa y fieltro en un rincón. Es algo así como una perfomance muy aburrida. Obviamente está con su sombrero. Sabremos allí que nadie lo ha visto sin ese aditamento y sabremos allí, también, que de hecho hay ¿alumnas? que se han acostado con él, y pudieron verlo totalmente desnudo, incluso han tenido sexo, pero ninguna lo vio sin su fetiche. Acto seguido, Kurt está frente al profesor en el momento que se decidirá si lo aceptan. Sabe, que debe mentir la edad, ya que los artistas que son interesantes nunca pasan de los 26 años. El protagonista se olvida 4 años, es un modo que entendamos que es su última chance. Sucede entonces que el profesor le hace una pregunta que él no sabe responder pero éste intuye algo y coloca el apto en su ficha. En este momento no nos llegamos a dar cuenta que el profesor sabe todo lo que hay que saber. No solo en ésta carrera o en ésta historia, también en la vida. El profesor del sombrero es el guía. Pero la película insiste en mostrarnos que es desagradable. Según se cuenta, jamás se ha molestado en ver los trabajos de los alumnos. Solo guía diciendo cosas que quizás solo él entiende.

 ¿Es un guía al que nada lo sorprende? Es un guía al que no le interesan los guiados. Como todo va en esa dirección, el guionista nos hace sospechar que el guía no sabe. ¿Puede un guía no conocer el destino? Esto inaugura la gran pregunta de esta historia, y todo la humanidad ¿Podemos ir  hacía donde no sabemos? ¿Para qué? ¿Ésta es la pregunta de la humanidad, ¿Por qué aceptar ser guiados por una persona que no conoce el destino?  Sí y No, son respuestas correctas, creo. La película va a responder que por supuesto no es necesario un guía que sepa. El guía que aquí aparece, es el que yo estoy buscando en este preciso momento. El que sospecha, estimula, provoca y nos hace enfrentarnos con diversos mecanismos que nos hacen olvidar nuestra propia verdad. No puedo dejar de emocionarme al darme cuenta que escribir me hace entender y entenderme, y que ahora mismo estoy descubriendo de qué se trataba la película. No se trata de la tía. El que la tradujo» No dejes de mirarme» entendió solo una parte. No la entendí cuando la vi, es ahora. No fue cuando mi mujer me explicó el final, sino ahora mientras escribo. Me da pudor sentir lo que voy a decir, pero soy mi propio guía y me guío hacia donde no sé. Vivir tiene que ser eso. Ir hacia un no lugar.  Eso es el arte. Para llegar allí hay que despojarse de uno mismo, no ser para que la obra sea. Vivir es una obra sin autor. Eso es también la libertad. Para hallarla necesitamos un profesor con sombrero. Se puede llamar también Benedictus Spinoza, claro. ¿Alguien descubrió algo esta semana?, pregunta, en una clase, el profesor con sombrero. Todos se callan y después ríen cuando Kurt afirma que descubrió que seis números juntos pueden ser hermosos. El profesor lo mira y Kurt dice que si se lee en el diario los seis números que salieron en la lotería y son los propios, es algo hermoso y explica el mundo *. El profesor corta la clase, echa a todos y lo llama. Ha decidido ir a ver, por primera vez, el trabajo de un alumno. Chau. ¿Qué va a pasar ahora?  Kurt va a ordenar su atelier y el profesor va a ver todo, en silencio, y entonces hará lo que nunca ha hecho. Se sacará el sombrero. ¿Qué significa eso? En este momento sabremos la verdad del profesor. Sabremos que a él solo le interesa algo y ese algo es no mentir. Al ver el trabajo de Kurt, le pregunta si realmente él está en esos trabajos. Acto seguido Kurt quema todo. Ahí empieza el gran silencio. Un silencio blanco. Un silencio que va a llenarse antes del final, cuando Kurt haciendo caso a su profesor conecte con su esencia e intenté el ejercicio de crear sin dejar de mirarse. En algún momento Kurt conecta y pinta algo aleatorio. Lo hace de una manera intensa y constante. Realiza muchos cuadros y se siente poseído pintando fotografías inconexas que luego un poco borra. Termina de hacerlo. En ese momento el profesor maldito, el ginecólogo que es su suegro, ve el trabajo de Kurt y por primera vez en su vida se deshace. Esto lo sabremos solo quienes observamos la película. Observar la verdad lo destruye. No hay consecuencias judiciales, es solo la verdad que destraba el mundo en total silencio. En la historia podemos imaginar que tal vez por ello nazca el hijo de Kurt, éste se torne reconocido, sus amigos lo cerquen, lo estimulen,  y el profesor del sombrero compre un cuadro suyo, uno que tiene una historia inentendible para ese profesor pero que sí siente es una obra verdadera. El reconocimiento le llega a Kurt de una manera intempestiva y es en ese momento que debe explicar todo es que calla. Aquí está lo que mi padre quiere que yo explique de la película. Voy. La sabiduría, la creación, el encuentro con Dios, la alegría verdadera, y por sobre todo el arte, no solo no debe ser explicado. No lo necesita. El encuentro con la verdad artística genera un profundo vacío. La obra maravillosa, además, no tiene autor. La obra sin autor es por ejemplo el universo. Es el Dios de Spinoza. Un árbol, la luz que recibe una fruta, la risa espontánea de un alguien que descubre el mundo, la forma de un caballo, una persona que se equivoca y no se castiga, el que comparte alegremente algo muy difícil, la textura de un cálculo, una mano infantil acariciando algo, quien al percibir el suelo que habita, respira profundamente, la incomprensión acompañada de una curiosidad constante, el silencio que sucede a ciertos actos arriesgados, entre otras cosas. Florian, el director y guionista dice que no sabe explicar lo que hizo. ¡Qué maravilla! Si eso no es hermoso, yo ya no sé lo que es hermoso. De otro modo Atahualpa Yupanqui puede agregar. 

Sí, la tierra señala a sus elegidos.

Y al llegar el final, tendrán su premio, nadie los

nombrará,

Serán lo «anónimo»,

Pero ninguna tumba guardará su canto …

* Ayer, mi hija pequeña se detuvo en la sala y me mostró su celular, eran las 18 y 18 . Es la cuarta vez que me pasa. Al cruzar la estación de Banfield, rumbo al conservatorio, miré el reloj del tren y eran las 15 y 15. En la escuela, cuando nos dijeron que podíamos salir, miré el reloj y eran las 12 y 12. A la mañana cuando estaba por salir de casa pispeéy eran las 7 y 7. Qué querrá decir, me dijo. Hoy espero que lea este relato.

8 comentarios

  1. Gracias, Grande maestro! Tantas tramas que seguir en este cuento «de alguien» que es de nadie, porque la peli es eso, belleza y punto, «sin autor». Claro que nos esclareces desde tu mirada spinociana y tu ser creador de «obras sin autor», las sublimes! Entre otras tramas más, el guía con sombrero y su retorno a la vida gracias a los siberianos que le untaron el cráneo con grasa durante un año mientras le cantaban a manera de soplo divino para renacer me agarró totalmente. Puede sonar a un excurso exótico de new age pero queda claro que el guía con sombrero desde entonces hace arte desde su vivencia vital, valga la redundancia, es EL el montón de manteca que va apilando, es SU SECRETO que puede transformar y explicitar para seguir viviendo, y de paso, como quien dice, eso es arte, es VERDAD-no sé qué dirás tú, maestro. Y el por tí nombrado Kurt logra llegar al lugar que llega cuando nos regala SU SECRETO transformado en VERDAD, arte. Y así puede seguir viviendo, así nace la vida en su mujer, así logra traer su pasado (la tía en el baile sufi al sonido de la nota La «que explica todo» producido por las bocinas de los buses) a su actual vida, aceptarlo y fundirlo con gozo a su existencia. Todo esto sin palabras, la verdad como el arte se sostiene por ser, no por explicar o decir. Y como tal, por su mera existencia, es de todos y de nadie. SUBLIME.
    Estaba esperando que nos llevaras por la trama del TODO ESTA RELACIONADO CON TODO, lo divino de Spinoza, el eureka de Kurt joven en el árbol y viene latiendo en él desde su niñez con la desnuda belleza o belleza desnuda de su tía que se lo trató de comunicar.
    Por último, para mí, Kurt le regaló el cuadro al guía con sombrero, me hace sentido ese gesto obligatorio de quien llegó a la cima, sin ese guía, Kurt no surgía. Abrazos Sergio!

    1. Inge, esto que escribes es loque yo queria justamente. Poder pensar juntos. Cuando tu dices que Kurt le regaló el sombrero, me has hecho colocar la piel de gallina. Sin duda es muy posible que eso haya sucedido, qué hermoso si eso sucedió así. Es lógico que haya sucedido así. Y ahora me recuerdas algo que tambien habia olvidado y es ese eureka de kurt. Lo habia olvidado! Cómo me lo olvidé. Es muy emocionante leerte, porque siento eso que escribis como propio, el arte, ese secreto transformado en verdad!

  2. Hola! como siempre sorprendente. Tengo que ver esa peli. Este texto es mucha información para procesar. De una profundidad que te lleva la vida interiorizarlo. Además leeré más a Spinoza.
    Gracias Sergio.

  3. a mi me conmovió de inicio su descubrimiento de la vida con la primera Elisabeth, de tan profunda sensibilidad que lo llevó directo al amor, a su pasión…y cómo va entramando la historia, lo van llevando las sincronicidades hasta reencontrarse con las fotos. Esa escena, la del viento y la ventana, la vida que habla y se manifiesta, piel de gallina, sintetizado en un cuadro, el que elige el profesor.
    Agradecida por el compartir

  4. Todo el sentido de la «no dejes de mirarme» está en el monólogo del profesor que no se saca nunca el sombrero. ¿Qué había debajo del sombrero? Ahí está todo, él mismo, su verdadero ser. Unos nómades a los cuales él iba a bombardear lo salvaron. ¿No es eso maravilloso, la gota de agua que salvó a Antoine de Saint Exupery?
    Después la sigo.

  5. Y finalmente, la obra no tiene autor.¡El mayor momento de la obra, lo que cualquiera desearia ! Qué enseñanza, porque con autor o sin él , allí está el mensaje, a pesar de nosotros. ¿Qué importa la obra con o sin nosotros? Importa su mensaje. Me pone la piel de gallina la escena final, en que el niño hecho hombre hace un homenaje a su tía. Ella, que le pidió que nunca deje de mirarlo, y lo hizo., Y lo hará. Un aprendizaje magistral este increíble film, que nos muestra la imbecilidad del hombre pero también que como artista puede llegar a ser lo mejor que él pueda.

    (¿no esperábamos que su suegro rompiera las telas? Sin embargo, el arte prevaleció, ganó la partida. Esa es una gran esperanza)

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