Encontró a la muerte en una esquina
pero no era su hora
y tampoco era la muerte
y tampoco era la vida
ni que decir de haberla encontrado
sin embargo
créanme
se fue con ella
Encontró a la muerte en una esquina
pero no era su hora
y tampoco era la muerte
y tampoco era la vida
ni que decir de haberla encontrado
sin embargo
créanme
se fue con ella
Atravesó la puerta del salón con unos anteojos ni muy tradicionales ni muy novedosos. La nariz aguileña y los ojos azules. Encorvado, fruto de haber
“El espejo me copia” dijo Maxi, en sala de tres años, subió sus hombros eso cosquilleó sus orejas y ante la mirada serena de la