Escritor, cineasta, actor, director, formador

Yo te haré recordar todo

por Sergio Mercurio

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Sobre la película C´mon C´mon

Por Sergio Mercurio

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La última película de Mike Mills es como tomar agua.

Al escritor y director yanqui de 56 años le alcanza el blanco y negro, le alcanza tratar de una relación entre tío y sobrino en una historia que no cuenta nada, para estrenar la mejor película del año 2022. ¿Cómo lo logra? Advierto que aquellos que tenían pensado estrenar una película este año pueden ganar el Oscar, el festival de Cannes o el balón de Oro, pero no podrán rozar la película de Mills. C´mon C´mon, escapa a todas las expectativas, formalidades, tendencias, normas, estadísticas, preconceptos, e ilusión que el cine postpandemia puede tratar. Mills vuelve sobre el asunto que le ocupa a ciertas personas más allá de guerras, pandemias o crisis. Trata sobre las relaciones humanas. Lo hace de una manera tan profunda que garantiza ser un fracaso total de taquilla. La razón es simple, nadie pagaría por tomar agua. Uno puede incluso esgrimir que la película no trata de la actualidad, quienes afirmen eso pueden debatir conmigo, no hay problema. Estoy afilando los argumentos y voy a enfrentarlos. Vayamos al título. C´mon está escrito dos veces, podría ser la forma en que un adulto trata de llevarse a un lado útil a un niño que sigue dando vueltas en sí mismo. También es la forma en que un artista advierte a los otros que hay que continuar, que esto es pasajero, que lo verdadero para sobrevivir es tomar agua. C´mon es un recordatorio para aquellos que se han quedado inmovilizados. Para aquellos que se llevaron inglés en la secundaria C´mon parece francés, sin embargo es ingles puro y se pronuncia Kamón y producirse como: vamos. Los destripadores de títulos lo han traducido “Siempre adelante”. Suerte que ya está aceptado que los traductores de títulos fumen mucha marihuana.

Tampoco hay que saludar el título que puso Mills, Kamon Kamon no favorece nada, incluso puede que la eviten entre 70 y 75 millones de amantes de películas. El afiche es más ensordecedor todavía, representa un cine que no se hace más. Parece una foto de estudio. Es gris y los nombres de los actores están en blanco, hay que esforzarse para leer sus nombres. Mills debe ser infranqueable, es lógico suponer que en su entorno trataron de que agregué en un costadito del afiche que el tipo que está parado mirando al pibe saltar es nada más y nada menos que el Guasón. Me imagino que su mejor amigo le advirtió que no quería escucharlo jamás que se quejara de que sus películas no las veía nadie si después de haber contratado a Joaquin Phoenix no lo aprovechaba para la propaganda. Mills no es que deteste el marketing, simplemente no hace el juego. Al director norteamericano de los EEUU parece que no le importa nada más que lo que está escrito y filmado. Cree en lo que ha hecho y desde hoy manifiesto que le seguiré creyendo. A mí se me escapa una reverencia. La ví ayer y hoy volví a verla. Y quizás mañana vuelva. Mientras busco todas sus película anuncio que esta es una joya que solo puede identificar alguien que ha atravesado con sed un desierto. Es agua pura.

La preparación para ver esta película es indispensable. Me nace decir que no puede ser vista por seres que no conozcanrealmente una niña o un niño. Que jamás hayan construido una relación con alguno. Me nace afirmar que esta película no puede ser vista por detentores de respuestas. No puede ser vista por defensores de conciencia o razón. Esta película esta dedicada a un grupo mínimo de seres humanos. Mínimo, mínimo. Esta película es una obra de arte en su esplendor, es una relación. Es un alien. Es algo que se queda moviéndo dentro de uno y que puede habitarte. La razón por la que escribo esto es porque me ha sucedido, la película habla desde dentro de mí. Cuando después de poco más de una hora llegó a su fin entendí lo que Spinoza se refería con el tercer género de conocimiento. Las cosas sublimes no pueden ser explicadas, no pueden ser recomendadas. Son la sabiduría Zen. No tienen moraleja. Me gustaría yo también alguna vez en todos mis intentos crear una obra de este tipo, aunque ella llegue a un grupo mínimo de seres humanos. He sido atravesado por Mills y por las incomparables actuaciones de Phoenix y el niño. Cuesta creer que el niño está actuando. Cuesta creer que la película no sea verdad. No quiero confirmar o no mi sospecha. Para mí una parte de esta película es un documental. Los títulos que aparecen, que son pocos, remiten a ciudades o libros. Quise detenerme a copiar esos títulos y ahora mismo estar leyendolos. Pero he preferido dejar eso para la tercer vista. Para la segunda basta mirar como actúa Phoenix, disfrutar los diálogos, para entender de lo que está hecho este actor y las razones por las que es tan elogiado. Kamón, Kamón.

La preparación para ver esta película es indispensable.
Me nace decir que no puede ser vista por seres que no conozcan realmente una niña o un niño

La escena sucede después de un hecho importante: el niño habla por teléfono con su madre quien le avisa que regresará a su encuentro después de una ingrata y necesaria distancia. La situación la ha vivido todo el mundo. Mamá vuelve y nos ama. Quien lo haya vivido sabe que la niña no se engancha en el melodrama. Por favor recuerden. Cada vez que estamos conmovidos, profundamente conmovidos y vamos a hablarle a una niña ,ella no escucha. Sigue jugando. No presta atención. En la película es igual, mientras la madre le avisa que volverá de su viaje el niño, celular en mano, zigzaguea en las columnas y no dice más que bueno. El tío corta y corre a buscarlo. La escena que va a suceder debe ser la mejor escena entre un niño y un adulto que he visto en el cine en toda mi vida. Están ambos a unos 3 o 4 metros de distancia. La cámara está escrudiñando desde lejos lo que va a suceder. Lo siento, si ven esta escena y no la entienden y no se sienten tocados, necesitan ya mismo cambiar de vida. El tío le pregunta al niño si está bien. El niño dice que sí. En realidad, no lo sabe. El tío insiste. El niño al igual que cualquier ser humano, no sabe en que momento exacto uno deja o empieza a estar bien. El tío lo percibe, y le dice que puede permitirse estar mal, que estar mal es razonable. El niño le grita que lo deje tranquilo, pero el tío no puede, siente que no debe, entonces pasa el limite. Grita. Un límite que pasan solo las personas que atraviesan la formas adecuadas del comportamiento para tratar de acercarse y tocar el alma de los otros sacudiéndose ellos mismos. Entonces el niño, que no deja de ser niño, grita que es razonable estar mal, pero que esta bien. Ahí empiezan los dos a encontrarse de un modo que nunca antes lo han hecho. Descontrolados. La hacen a distancia de tal modo que pueden observase. Es el último encuentro en la desesperación de la anunciada separación por la vuelta de la madre. Están frente a frente gritándo cosas que no entienden. Patean el piso, gritan al cielo. Y es ese grito lo que les provoca el entendimiento. Se acercan, el tío entonces quiere corroborar si su sobrino siente lo mismo, y le toma la cara entre los brazos para saber si ahora puede reír de verdad. Puede. Ambos ríen de verdad por las verdaderas razones que dos seres que se aman ríen. Lo hacen sin saber por qué. La escena tendrá unos segundos más. El blanco y negro de esta escena y de toda la película confirma que toda esta historia se trata de los grises de la vida. Los grises que el color trastoca. Unos minutos más tarde cuando aparezcan los títulos el corazón sigue pidiéndonos aire, es en ese momento que nos sobresalta una verdad: No había como meter una historia en semejante asunto. No había como meter una historia para simplificar la película, par ración para ver esta película es indispensable. Me sale decir que no puede ser vista por seres que no conozcan una niña o un niño a que alguien se anime a decir que la película trata de tal o tal cosa. La película trata de tomar agua. Si usted nunca ha sentido el sabor del agua, no la vea. No podrá sentirla.

Algunos criticos que podés encontrar en internet describen los sucesos del film, lamento no poder robarles ni una palabra, me parece que apenas la han visto. Yo he sido atravesado y solo soy capaz de explicarte que la película es como tomar agua. Hay quienes declararan que es incolorada, inodora y insalubre. Quienes digan eso, son aquellos que necesitan ver películas para que les pase algo, para seguir hablando de los otros. Esta obra no esta destinada a ellos. “Vamos, Vamos,” está dedicada a quienes han entablado una relación con una niña, un niño, quienes hayan atravesado la espesura de la incomprensión que es la vida a esa edad donde todo empieza a derrumbarse y de pronto en medio de ese miedo nos encontramos frente a un adulto que finalmente se muestra tal cual, siente lo mismo, no entiende, pero que está ahí: vivo, delante nuestro y no tiene edad. Esta obra trata sobre eso. Un niño es lo mismo que nosotros, está solo y necesita compañía. Esta película trata sobre el único sentido que tiene vivir, sobre la necesidad de atravesar el desierto de los sentimientos y de aceptar el agua que otros pueden darnos. Trata de agradecer la sed y el agua. Vamos, Vamos. Esta película es un susurro que nos invita a recordarlo todo.

4 comentarios

  1. No entiendo cuál es la nueva aventura en que te has embarcado, pero te admiro y deseo lo mejor. Plantaste una larva en mí… gracias!!. Por lo del taller te agradezco, pero ya me tiene podrido todo lo virtual. te mando un abrazo inmenso!

  2. Buenas noticias tener una buena pelicula por delante. Por donde se puede ver ?
    Me recordo paris texas que seguro viste …

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